Esperé el plenilunio

por plasticidades

Esa noche, la telaraña atrapó luz de luna y convirtió su seda en plata. La orgullosa artífice, cautivada del nuevo aspecto de su obra se posó en el centro de la red y fue fácil; bastó un disparo de mi larga y viscosa lengua.

¡Que delicia de araña!

©alfonsopedraza

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