Desinencias de la Helicicultura

por plasticidades

 a mis amigos ficticianos

Ahora lo sé.

Los caracoles (Helix Ficticius) somos enemigos de la sal y el detergente; blandos, viscosos y delicados.

Protegidos por nuestra dura coraza vamos orgullosos dejando a nuestro paso unas brillantes líneas, sin percatarnos que son remedos de las maravillosas hebras que gusanos de seda o arácnidos tejedores elaboran sin esfuerzo.

Los críticos comensales, valiéndose de ello, engordan con frescos y fragantes elogios nuestra carne digestiva y de alta calidad proteica. Y cuando nos observan en plenitud de vida: rozagantes los tentáculos y brillantes las conchas; preparan el agua hirviente y la mantequilla para degustarnos sin recato.

Prevenido de ello ahora he consumido los más venenosos hongos que en este bosque medran.

Buon appetito!

©alfonsopedraza

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