Tota pulcra

por plasticidades

 

¿Cómo?

¿Es mi madre quien yace desnuda junto a mí?

¿En qué momento empezó a llenarme de besos, de caricias?

¿Cuál es esa sensación maravillosa que me recorre el cuerpo?

¿Qué fuerza impulsa mis manos para tocarla y asirme a sus pechos?

Justo, cuando empiezo a penetrarla: comienza a tararear la misma nana de siempre y mi cuerpo, empequeñeciéndose, se introduce por completo en un viaje de retorno a sus entrañas.

Y ya no siento frío.

©alfonsopedraza

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