Retorno

por plasticidades

Con los ojos llenos de inquietud se acerca a la reja del campo psiquiátrico. A través de sus barrotes, la imagen de rostros inexpresivos o de una tristeza profunda, alguna cabeza al rape, el ruido de pasos agitados o alguien vociferando al vacío, le transforman la inquietud en puritita angustia.

Su psiquiatra le había anunciado que pronto volvería con ellos y una brizna de paz que atesoraba se esfumó detonando un ansia de rebeldía.

 Hablaría con él, le rogaría hasta demostrar lo equivocado de su diagnóstico. Haría cualquier cosa para no volver a la maldita calle.

©alfonsopedraza

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