Para la realidad

por plasticidades

Tómela entre pulgar e índice. Fragméntela. Trozo a trozo déles un baño de miel (generalmente son de mal sabor) y añada una gota de aceite de menta para mejorar la digestión. Tráguelos sin miedo.

Si no logra hacerlo, ayúdese con unos grandes sorbos de tequila, el resultado no siempre es recomendable pues solo logrará cambiar su aspecto momentáneamente.

También puede colocarla en un sillón, junto a usted, y pasar los días mirando televisión, de esa forma no desaparecerá, pero logrará embrutecerla.

O, cuando esté desprevenida, sáquela de su vida, para después tomar unas eternas vacaciones en esta casa de salud mental, donde le espero, si no tarda mucho.

©alfonsopedraza

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