El aroma de papaya verde

por plasticidades

Se fabrica según instrucciones: la cabeza con una granada tierna colocada al revés: su corona formará un elegante cuello orlado en rojo. El cuerpo, una papaya verde del tamaño de un ave pequeña, se cubre con hojas del mismo fruto para formar sus alas. En noche nueva se conjura. Nada más repetir treinta veces ¡avechucha! ¡avechucha! ¿me darás la señal? Y eso es todo.

Desde ese día, avechucha libre se me aparece aunque no la espere, su vuelo bajo no le impide posarse a su antojo en cualquier arbusto y lanzar su chillido, indicativo que justo a mi lado izquierdo, a no más de cien metros, está pasando una virgen.

Muchos, codiciosos, me piden se las venda o preste por algún tiempo, pues avechucha no falla. Les advierto entonces, que el ave no puede legarse. Su servicio está dado a nosotros los clérigos: para reverenciarlas.

©alfonsopedraza

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