Begin the begin

por plasticidades

—¡Padre mío, perdónalos, no saben lo que hacen! —alcanzó a decir el hombre.

En el momento que el verdugo ejecutaba la sentencia, todos al unísono: los científicos para tener constancia indiscutible del hecho, los comerciantes difundiendo el espectáculo, los descreídos dándose una oportunidad más y el resto con mórbida curiosidad, accionamos los cronómetros esperando la resurrección.

©alfonsopedraza

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