Disyuntiva

por plasticidades

Cuando llego a casa observo si las ventanas me sonríen. En tal caso entro sin recelo. Si las baldosas, limpias de toda suciedad, me invitan a chirriar las suelas por su tersa faceta; continúo. Si acaso al entrar al dormitorio me encuentro a mí mismo postrado y ni por un momento intuyo mi presencia, despierto o vuelvo más tarde.

©alfonsopedraza

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