Olvido

por plasticidades

A diferencia de todas mis mañanas en que abandono la cama con dificultad, me aseo con desgana para salir al trabajo y sistemáticamente olvido algo: la billetera, la agenda o hasta el portafolios; ésta la encontré de color rosa.

Con dinamismo salí del lecho, desayuné con apetito inusitado y mientras llegaba volando al trabajo, al entrar por la ventana del tercer piso, me percaté que en esta ocasión mi olvido fue despertar.

©alfonsopedraza

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