Iniciación

por plasticidades

Sus primeros intentos fueron frustrantes; cuando la tenía en sus manos no sabía como empezar, se desesperaba y finalmente la hacía a un lado.

Pidió consejo a sus padres: —Tómalo con calma, hijo —dijo la madre— ante todo sé honesto con tus sentimientos, no mientas. Su padre, muy ufano le recalcó, —insiste primero en los puntos que te he enseñado para que todo sea más fácil, disfrutarás el resultado.

Un poco más seguro esperó a que todos durmieran y allí, en el silencio de su habitación le esperaba: pálida, frágil, delgadísima. La tomó en sus manos, empezó lentamente y poco a poco todo le resultó sencillo, la recorrió totalmente hasta que terminó de escribir sobre ella su primer cuento.

©alfonsopedraza

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