Onírica

por plasticidades

Una noche Minotauro me acosa en un tenebroso y tupido zarzal; otra, un grupo de arpías flagela mi cuerpo desnudo en una caverna, cautivo; otra, un dragón fabuloso disfruta, al abrasar mis entrañas. Cada noche una pesadilla persistente, angustiante me ahuyenta del sueño.

Entonces cavilo en lo Freudiano, en Jung y en Kafka buscando una explicación coherente hasta que llega la madrugada. Cuando vuelvo a conciliar el sueño llega Medusa, me despierta con un beso y luego del desayuno, me lanza al trabajo sin demora.

©alfonsopedraza

Anuncios