Compunción

por plasticidades

Espera desde hace días vengan a liberar a la chamaca. Aunque su familia ha entregado el rescate, sus cómplices no lo han hecho. Le pagan por cuidar y mantener calmada a esa niña rica cuya mirada de odio y a ratos de terror se le ha metido hasta en sueños.

Pasan días y días de espera. El desasosiego aumenta. La soledad en que se mantienen la palian con televisión y radio, en silencio, en una calma total.

Pasan más días. Ven los noticieros con nueva perspectiva. La niña bien y el joven aprendiz de pandillero se enteran de la situación nacional, se miran, se apiadan el uno del otro. Esperan un milagro.

 ©alfonsopedraza

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