Afanes de un rehen clásico

por plasticidades

En soledad y silencio forzado, apretujado entre otros semejantes, permanecía cautivo desde tiempo atrás. Ante la mirada hosca y severa de sus custodios no tenía otra cosa más que evadirse con ilusiones que sabía imposibles. Soñaba estar en la calle, entre la algarabía de los chiquillos y el paso de la gente. Sentir el viento fresco de la mañana y ese olor que renace en la tierra al comenzar la lluvia.

Mataría por ser un pasquín de estanquillo, y no el Mahābhārata recluido eternamente en los vetustos anaqueles de la Biblioteca Nacional.

©alfonsopedraza

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