Primeras quimeras

por plasticidades

Para evitar la bruma y el frío de la lluvia, pasaban los días bajo cubierta dedicados a lo que tanto les placía:

—Para mañana chuletas de pegaso, después pechugas de ave roc —decía Noé a su esposa, mientras descarnaba a diente limpio unas costillas de unicornio.

©alfonsopedraza

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