De lluvia, ocios y ausencias

por plasticidades

Chirría una y otra vez el catre de Noé. Todas las parejas copulan para perpetuar su especie. Sólo la esposa de Noé, agobiada por la fría bruma de lluvia continua, pasa las tardes y las noches bajo cubierta rumiando amarguras.

—También nosotros peligramos como especie — le decía—, y tú sólo comes y haces cálculos financieros.

El catre de Noé, vacío, chirría por el vaivén del oleaje.

©alfonsopedraza

Anuncios