Agraviado

por plasticidades

agraviado

 

Al llegar la noche, los agobios irrumpieron desde todos los rincones buscando la paz del colchón. Ella apagó las luces; él, no pudo con radio y televisor: los controles no respondieron. El despertador accionó insistente; igual el timbre de la puerta, y no había nadie.

Agazapado en un escondrijo dentro de la casa, Silencio, con risa malévola, mascullaba: ¿Aprenderán así a apreciarme aunque sea por un momento a la hora del fútbol, telenovelas y celular?

©alfonsopedraza

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