Canto campesino

por plasticidades

Al canto Cardenche.

Es la tarde en esos páramos.  Se escucha el canto “a cappella” del  labriego al finalizar sus labores.

—Chaparrita; tú eres la consentida. Mira que ya amaneció. No me engañes porque te cuesta la vida. Mira que ya amaneció. Chaparrita las horas se me hacen años y yo lo que quiero de tu amor es un desengaño. Pero ándale, ándale…

El trovador, pensando en su amada, espera una resolución. El viento, cerca del ocaso, le responde:

—Shhh, shhh, shhh.

©alfonsopedraza

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