Clásico II

por plasticidades

bebedora_absenta

Ante la mesa dispuesta para el romántico encuentro, Ella, toda elegancia y coquetería, tomaba a pequeños sorbos un mint julep. Al verla pasar las horas en espera del galán, el dueño del viejo hostal la veía con un dejo de ternura y compasión. Era su mejor cliente, por eso nunca se atrevería a recordarle a la fina anciana, que hace quince años su Ulises fue herido a media calle, y cautivo por la sirena de una ambulancia, nunca se supo más de él.

©alfonsopedraza

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